lunes, 14 de septiembre de 2009

A empezar de nuevo

Comienza por fin la Liga 2009-2010. En ella, y dado que se ha mantenido el bloque de los últimos dos años y hay nuevas circunstancias favorables, al Dépor le está permitido soñar; pero sabiendo que nuevamente la igualdad entre los equipos será enorme y para ir alcanzando objetivos conviene no volverse locos y caminar paso a paso, sin vivir de lo hecho el año pasado y construyendo el presente.

Estas fechas siempre suponen el inicio de lo que todos damos en llamar un nuevo curso futbolístico. Atrás queda el parón veraniego que, en general y especialmente en los últimos años, a todos los aficionados aburre ante la falta de fichajes de relevancia, consecuencia del escaso capital en las arcas de los clubes, y que obliga a todos a mantener debates sobre si, por ejemplo, Lafita se quedará o si Filipe será vendido.
Ante el comienzo del nuevo curso debemos mirar en qué situación llegan los “estudiantes”, algunos de ellos ya veteranos y otros más novatos. El Deportivo ya podría llamarse de los veteranos después de tantos años seguidos en la Primera División: creo que si nos hubieran dicho en 1991 que el equipo se mantendría tanto tiempo sin descender, nadie se lo hubiera creído; ya por no hablar de las vivencias que todos tuvimos desde entonces. Es, pues, un equipo que conoce a la perfección los temarios, ya que ha tenido la gran suerte de sacarlos todos adelante con buena nota a lo largo de estos años; aunque esto sirve de poco: son los “exámenes” (en forma de partidos semanales) los que ponen la nota final, y ésta (el puesto en la tabla), a cada uno en su sitio.
Para este año, la impresión es que toca más de lo mismo; algo similar a lo visto el año pasado: el Barça mostró en la pretemporada estar en muy buena forma y no haber perdido la motivación; con él deberá competir (o al menos intentarlo) el Real Madrid, equipo que parece haber olvidado la lección que recibió hace unos cuantos cursos, con el mismo presidente a la cabeza, y ha vuelto a confeccionar una constelación de estrellas a golpe de talonario que, supuestamente, y siempre según ellos, hará volar el club hacia otra galaxia. Luego, en un plano intermedio, tenemos a Villarreal, Atlético, Valencia o Sevilla, equipos que mantienen una estructura similar a la del año pasado para tratar de que sus plantillas se consoliden y poder así crecer. Y por último, un pelotón de 14 equipos que lucharán por el resto de plazas.
Cuando hablaba de los equipos del segundo escalón citaba que todos han ido logrando conservar lo que ya tenían. Creo que éste ha sido el primer gran logro del Deportivo este verano: recuerdo año tras año, y durante los últimos cinco, que la palabra descapitalización servía a muchos para definir qué ocurría en el seno del club; éste, los críticos tendrán que cambiar su discurso para azotar a los dirigentes deportivistas si las cosas salen mal: los jugadores se conocen ya bien después de dos años juntos, y saben también lo que quiere el entrenador. Si a eso le sumamos que habrá Mundial, que muchos de estos jugadores entran en una época cumbre ya en su carrera (de despegue o estancamiento) y que habrá menos partidos que el pasado porque no se juega la UEFA, seguramente muchos aficionados exigen superar el séptimo puesto del año pasado. ¿Es posible?
No creo que nadie pierda la esperanza de que a equipos como el Atlético de Madrid (con cuatro jugadores desequilibrantes y sin balas de recámara en la suplencia), Sevilla (con afición y prensa conspirando contra su entrenador, Manolo Jiménez), o Valencia (con una delicada situación institucional), a nada que los jugadores puedan irse desgastando, el juego no fuese el deseado o los resultados no sean los esperados, la Liga podría hacérseles muy larga. Esto nos llevaría a no dejar de observar la parte de arriba de la tabla y soñar, porque sólo soñando es como se llega a desear y por ahí debe empezar el camino para lograr la autosuperación.
Mas conviene también saber despertar a tiempo de los sueños para no llevarse bruscos golpazos. La realidad nos dice, tras lo visto esta pretemporada, que el Deportivo sigue acusando una evidente falta de gol: el equipo crea juego y combina a la perfección, logra generar espacios en la defensa contraria pero falta quien remate las jugadas, como faltó en los últimos cinco años. Este mal lo tienen también los otros trece equipos que lucharán en una Liga sin tregua por salvar la categoría y soñar, y creo que éste ha de ser también el objetivo en un principio del equipo para este año: ir paso a paso, olvidando lo conseguido el curso pasado porque de nada va a servir y caminando primeramente y de forma rápida para alcanzar la salvación matemática, y luego soñar. Así pues, como romper el pasado es la receta, empecemos desde el principio cocinándola: ¿Por qué no ganar en el Bernabéu, campo que casi siempre fue maldito para el Dépor, ahora que el Madrid parece que está en fase de construcción?

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