El Deportivo se reencuentra con la victoria en su estadio en un buen partido de los de Lotina que contaron con Valerón en el último tramo de partido.
Parecía lejano aquel recuerdo en Riazor en el que el Deportivo ganaba al Betis con un acrobático gol del mexicano Guardado. Tras casi una vuelta de campeonato, y cuando más lo necesitaba el conjunto de Lotina; ha llegado una balsámica victoria que acerca a los gallegos a la salvación y que ha recuperado a uno de sus jugadores más importantes: el canario Juan Carlos Valerón.
El técnico de Meñaka sorprendía a la parroquia blanquiazul con un cambio de sistema con cinco defensas con la intención de retener el potencial ofensivo pucelano y unido a la presión en la salida del balón más parecida a la de los tiempos de Caparrós, los blanquiazules comenzaron muy fuerte en su acometida hacia la segunda victoria local.
Las cosas se ponían a favor con un gol a los siete minutos de otro jugador que reaparecía hoy en el once inicial. Lopo adelantaba a los coruñeses al aprovechar un rechace de la defensa castellana a la salida de un corner. La celebración del catalán fue con la persona que ha pasado la mayor parte del tiempo en su recuperación: el médico deportivista.
El Valladolid se intentó quitar el dominio deportivista con varios contraataques como el desaprovechado por Víctor tras un mal pase de Capdevila cuando el jugador extremeño estaba desmarcado en el área local. El cuadro vallisoletano dominaba y llegaba a los dominios de Fabricio, pero sin peligro ninguno.
Sin embargo, cuando el partido parecía llegar al descanso con una ventaja mínima, el mal despeje de Vivar Dorado rechazaba en el palo de Sergio Asenjo y casi ponía con un segundo gol de ventaja a los herculinos. Esta no iba a ser la última ocasión peligrosa del primer tiempo y el Valladolid casi pone las tablas con un remate de Llorente que resolvió con seguridad Fabricio. Con esto acababa el primer tiempo.
Cuando los aficionados coruñeses auguraban un nuevo sufrimiento, el Deportivo disipó las dudas con un tempranero gol a los tres minutos de la reanudación. Xisco aprovechaba un defectuoso remate de Guardado después de un buen centro desde la banda derecha. El partido estaba siendo el mejor del Deportivo que sentenció el encuentro con un magistral contragolpe comenzado por Riki y culminado por el centrocampista mexicano. Era el minuto setenta y tres, Riazor respiraba y se disponía a disfrutrar la victoria. Además, sólo cuatro minutos después reaparecía “el Flaco”, la guinda al pastel estaba ya puesta.
El Valladolid gracias a la bestia del conjunto coruñés, Víctor, recortaba distancias en el ochenta y cuatro; pero el partido era una fiesta blanquiazul que había comenzado con el apoyo de los Riazor Blues a los jugadores en su hotel de concentración horas antes.
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