Un Deportivo luchador cayó por 2-4 ante un Valencia que marcó cada ocasión que tuvo.
Cuando un equipo como el valencianista te mete un gol cada vez que llega a tu portería poco se puede hacer. El Deportivo no se vino abajo en ningún momento a pesar de estar desde el principio por debajo en el marcador, pero eso no fue suficiente para conseguir algún punto. Los de la capital del Turia hicieron lo que suelen hacer, aprovechar las ocasiones y echarse atrás, mientras el Depor intentaba crear peligro ante la muralla levantina.
El Valencia salió dispuesto a “matar” al Deportivo lo antes posible y se adueñó del balón en los primeros minutos. El equipo coruñés ni la olía mientras los chés movían y movían, sabiendo que la oportunidad llegaría. A los 3 minutos un centro de Joaquín a punto estuvo de encontrar rematador y en el 9 el andaluz se aprovechó de la ingenuidad de Coloccini para provocar un penalti que él mismo transformaría. El argentino cometió un penalti tan claro como innecesario para un central de su categoría.
Mientras el Depor seguía dormido el Valencia seguía a lo suyo, y tras otra posesión interminable un centro de Gavilán fue rematado por Baraja en línea de gol, después de que ni Aouate ni Coloccini supieran despejar. A partir de ahí los valencianistas le dejaron el balón al Deportivo y el club herculino se empezó a crecer, aunque sin tener nunca las ideas demasiado claras, a excepción de Guardado, el único que llevaba verdadero peligro.
Un centro del mexicano se lo comió Cañizares y cuando Riazor cantaba el gol, el balón rebotó en el palo y fue despejado con apuros por la defensa levantina. Poco después, el Principito cambiaba la orientación del juego hacia Juan Rodríguez, éste centraba y en boca de gol Xisco marcaba el tanto para la esperanza. Fueron los minutos donde Riazor más apretó animando a su equipo (hoy la mejor entrada de la temporada) hasta que Turienzo quiso ser protagonista. Señaló una falta inexistente a Piscu y mientras los deportivistas aún estaban protestando, Joaquín cogió la escuadra y el cartabón y puso un centro en la cabeza de Morientes ante el que nada pudo hacer Aouate, marcando el 1-3 cuando peor lo estaban pasando. De ahí al descanso, con el enfado aún por el gol, el Deportivo no supo llegar al área de Cañizares.
Tras el intermedio el equipo coruñés volvió a luchar, eso sí, creando peligro a cuentagotas. El Valencia se encerró bien atrás y las combinaciones entre Verdú y Guardado no fueron todo lo productivas que debieran ser. Un remate del mexicano muy forzado que se fue rozando el palo y un cabezazo fuera de un Bodipo que sustituyó a Xisco fueron las ocasiones más claras hasta que llegó la sentencia. Silva sentó a Piscu en el lateral del área y centró para que una vez más Morientes de cabeza superase a Aouate, que esta vez pudo haber hecho algo más.
Con 1-4 y Guardado en el banquillo destrozado por el esfuerzo de la semana internacional, se preveía un final de partido con los habituales minutos de la basura, pero el Deportivo sacó el orgullo torero y lo siguió intentando. Fruto de ello llegó el gol de Bodipo tras un rechace a tiro de Cristian. Ya en el descuento Helguera fue expulsado al evitar un mano a mano del guineano con Cañizares y en la falta Riki mandó el balón al palo, en lo que fue la última opción del partido.
Nueva derrota en Riazor, la tercera en cuatro partidos, pero esta vez ofreciendo una mejor imagen. Quedó patente que el Valencia es superior al Deportivo pero al menos los herculinos ya no son áquel equipo sin garra que cayó ante Almería y Recreativo.
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