27/9/2007 14:01
No es fácil entender a veces el criterio de Miguel Ángel Lotina. No hace ni quince días que juraba en la sala de prensa que Verdú era imprescindible. «No sé dónde, pero tiene que jugar», dijo para alabar las virtudes del catalán.
Anoche, la suplencia de Verdú fue la sorpresita del técnico para saludar un partido contra el Recre en el que Taborda debía ser el arma letal, y no lo fue porque apenas le llegó juego. Y la pregunta evidente es ¿no será un futbolista como el catalán el que pueda hacer llegar el balón a las bandas para que el equipo encuentre a su delantero centro?
La respuesta, mediada la segunda parte y con el mediapunta en el campo. Esta vez, de pivote por necesidades del guión. Y la verdad, todo sea dicho, es que tampoco aportó gran cosa.
Fue más bien el empuje de Bodipo lo que se notó, porque ni siquiera Adrián, el tercer cambio, se dejó notar ante un bien armado Recreativo.
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