El Deportivo pierde por 1-0 en Mallorca y se queda nuevamente a 'tiro' de las posiciones de descenso.
Merecida derrota en Mallorca en un partido en el que el Deportivo acusó la baja de Julian De Guzman, y se mostró incapaz de hilar bien en el centro del campo. El 1-0 definitivo hace justicia a lo visto sobre el campo. El Mallorca, superior en el día de hoy al conjunto coruñés, dominó el juego y Güiza, a pesar de no lograr anotar, desquició por completo a la zaga blanquiazul. Lafita y Wilhelmsson, brillantes el anteriores partidos, quedaron eclipsados por la defensa mallorquina.
El encuentro se presentaba muy disputado por ambas partes. Gallegos y baleares, empatados a puntos en la tabla clasificatoria, llegaban a este partido con el ansia de ganar y situarse así lejos del descenso a Segunda División.
El Deportivo aterrizaba en territorio enemigo con un alto nivel de confianza. Los blanquiazules habían conseguido tres victorias y un empate en las últimas cuatro jornadas, y pretendían seguir la racha llevándose los tres puntos de Mallorca.
En cambio, los bermellones afrontaban temerosos el partido. La lista de ausencias era notable. Entre lesionados y sancionados, Manzano solo había podido convocar a 17 jugadores. Además venían de perder contra el Espanyol, y los ánimos no estaban muy altos.
En el terreno de juego el partido se preveía difícil. Miguel Ángel Lotina optaba por repetir el sistema que había alcanzado el éxito en los últimos encuentros. La única novedad en el once se encontraba en el centro del campo. Antonio Tomás fue el compañero de Sergio al no poder participar el sancionado De Guzmán. Por su parte, Gregorio Manzano se vio obligado a introducir cambios en su equipo titular. David Navarro y Borja Valero sustituyeron a Ibagaza y Basinas.
El partido comenzó inestable por parte de los de Lotina. Los jugadores blanquiazules pasaron más apuros de los deseados en los primeros minutos, donde el Mallorca tuvo el dominio del balón y se acercó peligrosamente al área rival en varias ocasiones. Tanto fue así que a los bermellones le bastaron diez minutos para conseguir dos corners a favor.
El encuentro prosiguió con un juego muy trabado y continuas interrupciones. Esta situación fue aprovechada por el Mallorca, que en minuto 21, y gracias a una falta escorada a la derecha en cuarto de campo, consiguió el gol de la victoria.
El capitán de los bermellones Juan Arango sacaba un potente centro que se comió la defensa deportivista. El balón botaba a los pies de Aouate, que incapaz de detenerlo, vio como se introducía en su portería. Los de Lotina recibieron de su propia medicina al verse superados en una acción a balón parado.
Tras el gol los jugadores baleares se vinieron arriba y mostraron sus ganas de marcar otro tanto que finiquitase el encuentro. El Mallorca dominó el juego a su antojo, y los de Lotina se vieron incapaces de imponerse en el campo. Arrastrados por el juego mallorquín, los blanquiazules parecían no poder cambiar el rumbo del parido. El gol no cayó bien en el equipo coruñés, pero los pupilos de Lotina no querían darse por vencidos tan pronto. Sin embargo, el Deportivo estaba lento y sin ideas, incapaz de mantener el balón en sus pies. Un quiero pero no puedo, y por suerte, el descanso llegó a tiempo para evitar que el Mallorca anotase el segundo, aunque a punto estuvo Fernando Varela segundos antes de que el árbitro diese por rematada la primera parte.
El equipo se vio afectado por la baja de Julian De Guzman, hombre que se instaura como imprescindible en el esquema de Lotina. Además, los destacados en partidos anteriores Lafita y Wilhelmsson, poco pudieron hacer ante la sólida defensa mallorquina, y Xisco, con problemas desde un golpe recibido en la oreja en los primeros instantes, no llegó a centrarse en el partido.
Tras la pausa, el Deportivo saltó al campo con la convicción de remontar el encuentro. Los jugadores blanquiazules se mostraron activos y más conjuntados en el primer tiempo. Por dos veces Sergio tuvo ocasión de situar el empate en el marcador. Primero con un lanzamiento de falta al segundo palo que nadie remató, y después con un gran disparo frente a la portería que detuvo Moyà. Poco después Wilhelmsson tenía una nueva oportunidad. A pase de Filipe Luis desde la izquierda, el sueco hizo un espectacular remate desde el aire que se fue alto.
Sin embargo el Mallorca recuperó el peso del encuentro. Los de Manzano dominaron el juego y superaron al Deportivo en todos los aspectos. Con un mediocampo inoperante por la falta de De Guzman, y una defensa desquiciada por la pillería de Güiza, los blanquiazules solo podían buscar el empate con alguna acción individual.
Era el momento de introducir cambios. Guardado por Lafita, Taborda por Xisco y Riki por Filipe. El de Aranjuez que entró en el 77 puso el peligro en el ataque deportivista. Sin embargo acabó desquiciado, y expulsado por doble amarilla en el descuento.
En la portería Dudú Aouate se mostró muy irregular. Nada fino en muchas ocasiones, pudo hacer bastante más de lo que hizo, sobre todo en el gol mallorquín. Sin embargo, salvó al Dépor de Güiza a poco para que finalizara el partido.
En los últimos minutos el Deportivo fue a por todas. La entrada de Guardado y Riki favoreció al conjunto de Lotina, que trató por todos los medios de conseguir al menos el empate. Pero era tarde.
Con esta derrota el conjunto coruñés se mantiene con 34 puntos en la tabla clasificatoria, tan solo dos por encima del descenso y a la espera de lo que suceda el domingo.
lunes, 24 de marzo de 2008
¡Ya son 17!
El líder vuelve a caer en Riazor gracias a un solitario tanto de Filipe Luis con la inmejorable ayuda de Pepe.
Una vez más, el Real Madrid cae en Riazor. El hecho de que los blancos sean los destacados líderes de la Liga española, y el conjunto blanquiazul, un equipo que lleva toda la temporada peleando con el descenso no añade el calificativo de ‘sorpresa’ a la victoria de los pupilos de Miguel Ángel Lotina. Y es que por decimosexta temporada consecutiva, el equipo de la capital se marcha de Riazor con los deberes sin hacer.
Sin embargo, éste partido no se pareció en nada a los últimos encuentros. No apareció la magia que suele aparecer en las filas deportivistas cuando el club blanco pisa Riazor. Incluso los tres últimos años en los que la situación del Deportivo no era muy clara, se vivió ese ambiente especial en el coliseo herculino. Pero éste hecho no quita, ni mucho menos, mérito a la victoria de los locales, que con un serio planteamiento defensivo venció al líder y, cuestiones épicas aparte, consiguió tres puntos vitales que suponen un paso clave en el camino hacia la salvación.
Antes del comienzo del partido, Schuster tuvo una idea. Consciente de lo que le cuesta a los blancos puntuar en Riazor, el Madrid jugó a no ser el Madrid. El técnico alemán optó por sacar de inicio a Soldado y Drenthe en una sorprende decisión que no terminó por salirle bien, renunciando de esta forma a un estilo de jugar que le ha llevado a los más alto de la tabla liguera y al lugar más discreto del fútbol europeo. Sólo Guti ponía algo de clase en un ataque totalmente perdido ante el planteamiento del técnico vasco del Deportivo, que había optado por repetir once.
La primera parte no tuvo mucha historia. O quizá es que simplemente no tuvo tanta como se esperaba. El guión era claro: el equipo de Schuster buscaba el balón y la iniciativa en las jugadas, mientras el Depor buscaba crear peligro a base de galopadas de sus hombres de ataque. Únicamente con disparos lejanos y jugadas a balón parado,ninguno de los dos bandos consiguió crear una clara ocasión de gol. El maño Lafita, en un fenomenal estado de confianza, ponía en liza los pocos detalles de calidad que se pudieron ver en los primeros 45 minutos.
Sin cambios en el descanso, la segunda parte tenía la misma pinta. Ni a madrileños ni a gallegos les entraban las prisas y se limitaban a aguardar los acontecimientos. Raúl, muy luchador pero con poco éxito en la tarde-noche de hoy, estuvo a punto de cazar un balón lejano de Heinze sembrando el miedo en las gradas de Riazor al poco de comenzar la primera parte. Pocos sustos más consiguió dar el Real Madrid.
En el minuto 12, un pase con salero de Lafita permitía a Filipe internarse en el área tras regatear con una insultante superioridad a Miguel Torres y colocar un centro sobre Xisco que Pepe, el inolvidable central de los 30 millones, enviaba a la red de la portería de un Iker Casillas que no se esperaba el regalo de su compañero. Jaque al líder. El mismo Filipe que, sonrisa a bordo y merengue en el dedo, se preguntaba en nuestro vídeo sí repetiríamos. Pues si, Filipe, ¡¡repetimos!!.
Fuera experimentos, Schuster envío a la caseta a Drenthe y Soldado, y sacó la artillería que tenía en el banquillo. Primero Robinho e Higuaín, y, poco después, Baptista. Aún así, los cambios apenas aportaron mordiente al ataque merengue, que sucumbía una y otra vez ante el planteamiento lotiniano.
Sólo en una falta a balón parado botada por Guti, que se paseó con peligro por el área deportivista hasta que Aouate detuvo el esférico, el Real Madrid consiguió poner en peligro al portero israelí. Mucho balón, pero pocas ocasiones. El Depor seguía encontrándose muy cómodo jugando a la contra, con la entrada al campo de Riki y Guardado, y tuvo ocasiones para anotar el segundo en el marcador ante la sorprende pasividad de la defensa blanca.
De esta forma, mientras pasaban los minutos, se iban acercando los tres puntos al casillero del equipo blanquiazul, siempre con el miedo presente de que una genialidad salvase a los blancos y volviesemos a ser testigos de ‘la historia de siempre’. Pero esta vez no hubo dicho estado de gracia, y Riazor se quedó con los tres puntos.
E insistimos en la palabra Riazor, que, mucho tiempo después, asiste a la tercera victoria consecutiva de los blanquiazules. Una victoria que eleva al Deportivo hasta el 12º lugar de la tabla clasificatoria, con toda la jornada de mañana por disputarse. Con esta reacción basada en el ‘efecto Riazor’ en los últimos meses, el Depor ha conseguido elevar su triste media hasta los 34 puntos en 28 partidos.
Una vez más, el Real Madrid cae en Riazor. El hecho de que los blancos sean los destacados líderes de la Liga española, y el conjunto blanquiazul, un equipo que lleva toda la temporada peleando con el descenso no añade el calificativo de ‘sorpresa’ a la victoria de los pupilos de Miguel Ángel Lotina. Y es que por decimosexta temporada consecutiva, el equipo de la capital se marcha de Riazor con los deberes sin hacer.
Sin embargo, éste partido no se pareció en nada a los últimos encuentros. No apareció la magia que suele aparecer en las filas deportivistas cuando el club blanco pisa Riazor. Incluso los tres últimos años en los que la situación del Deportivo no era muy clara, se vivió ese ambiente especial en el coliseo herculino. Pero éste hecho no quita, ni mucho menos, mérito a la victoria de los locales, que con un serio planteamiento defensivo venció al líder y, cuestiones épicas aparte, consiguió tres puntos vitales que suponen un paso clave en el camino hacia la salvación.
Antes del comienzo del partido, Schuster tuvo una idea. Consciente de lo que le cuesta a los blancos puntuar en Riazor, el Madrid jugó a no ser el Madrid. El técnico alemán optó por sacar de inicio a Soldado y Drenthe en una sorprende decisión que no terminó por salirle bien, renunciando de esta forma a un estilo de jugar que le ha llevado a los más alto de la tabla liguera y al lugar más discreto del fútbol europeo. Sólo Guti ponía algo de clase en un ataque totalmente perdido ante el planteamiento del técnico vasco del Deportivo, que había optado por repetir once.
La primera parte no tuvo mucha historia. O quizá es que simplemente no tuvo tanta como se esperaba. El guión era claro: el equipo de Schuster buscaba el balón y la iniciativa en las jugadas, mientras el Depor buscaba crear peligro a base de galopadas de sus hombres de ataque. Únicamente con disparos lejanos y jugadas a balón parado,ninguno de los dos bandos consiguió crear una clara ocasión de gol. El maño Lafita, en un fenomenal estado de confianza, ponía en liza los pocos detalles de calidad que se pudieron ver en los primeros 45 minutos.
Sin cambios en el descanso, la segunda parte tenía la misma pinta. Ni a madrileños ni a gallegos les entraban las prisas y se limitaban a aguardar los acontecimientos. Raúl, muy luchador pero con poco éxito en la tarde-noche de hoy, estuvo a punto de cazar un balón lejano de Heinze sembrando el miedo en las gradas de Riazor al poco de comenzar la primera parte. Pocos sustos más consiguió dar el Real Madrid.
En el minuto 12, un pase con salero de Lafita permitía a Filipe internarse en el área tras regatear con una insultante superioridad a Miguel Torres y colocar un centro sobre Xisco que Pepe, el inolvidable central de los 30 millones, enviaba a la red de la portería de un Iker Casillas que no se esperaba el regalo de su compañero. Jaque al líder. El mismo Filipe que, sonrisa a bordo y merengue en el dedo, se preguntaba en nuestro vídeo sí repetiríamos. Pues si, Filipe, ¡¡repetimos!!.
Fuera experimentos, Schuster envío a la caseta a Drenthe y Soldado, y sacó la artillería que tenía en el banquillo. Primero Robinho e Higuaín, y, poco después, Baptista. Aún así, los cambios apenas aportaron mordiente al ataque merengue, que sucumbía una y otra vez ante el planteamiento lotiniano.
Sólo en una falta a balón parado botada por Guti, que se paseó con peligro por el área deportivista hasta que Aouate detuvo el esférico, el Real Madrid consiguió poner en peligro al portero israelí. Mucho balón, pero pocas ocasiones. El Depor seguía encontrándose muy cómodo jugando a la contra, con la entrada al campo de Riki y Guardado, y tuvo ocasiones para anotar el segundo en el marcador ante la sorprende pasividad de la defensa blanca.
De esta forma, mientras pasaban los minutos, se iban acercando los tres puntos al casillero del equipo blanquiazul, siempre con el miedo presente de que una genialidad salvase a los blancos y volviesemos a ser testigos de ‘la historia de siempre’. Pero esta vez no hubo dicho estado de gracia, y Riazor se quedó con los tres puntos.
E insistimos en la palabra Riazor, que, mucho tiempo después, asiste a la tercera victoria consecutiva de los blanquiazules. Una victoria que eleva al Deportivo hasta el 12º lugar de la tabla clasificatoria, con toda la jornada de mañana por disputarse. Con esta reacción basada en el ‘efecto Riazor’ en los últimos meses, el Depor ha conseguido elevar su triste media hasta los 34 puntos en 28 partidos.
lunes, 10 de marzo de 2008
Grandioso Empate
Los gallegos lograron sobreponerse al 2-0 que tuvieron en su contra.
Que las cosas ya no son como hace unos meses, cuando el Deportivo encajaba goles y se desquiciaba ya se sabía, pero el cuadro de Lotina lleva dos encuentros sabiendo llevar un partido con un marcador en contra.
El encuentro comenzó exponiendo sobre el tapete lo que se iba a ver durante todo el tiempo de juego. Un Valencia que pese al poco crédito que posee esta temporada, debía ganar para acercarse a puestos europeos y un Deportivo que venía de dos victorias consecutivas a puntuar, mediante un juego basado en las contras rápidas y bien ejecutadas.
Así pues en una de las jugadas de contraataque que derivó en córner, llegó la primera ocasión clara de los herculinos. Sergio botó el saque de esquina y Xisco delante del portero no llegó a empalar, el Dépor avisaba.
Sin embargo, fue el Valencia, que pese a no acercarse a la portería de Aouate el que dio primero. En una jugada afortunada, con una mala colocación de la zaga blanquiazul, un remate de cabeza en semifallo de Arizmendi tras centro de Villa, fue recogido por Mata cuando el esférico semejaba salir fuera del terreno de juego, para introducirlo en la portería del meta israelí. En la primera ocasión valencianista, primer gol.
Pareció tocado el Dépor por el gol local, aunque sin embargo mostró su disposición a igualar el marcador en una ocasión tras un tiro de Filipe, que ejecutó un potente lanzamiento lejano de saque de falta, el balón lo despejó con dificultades Hildebrand.
Cuando el Dépor parecía estar asimilando el tanto, llegó el segundo obra de Villa. Jugada muy parecida al primer gol, Arizmendi centra desde la banda derecha y Villa ante los tres centrales remata sin oposición. La caraja defensiva del cuadro blanquiazul recordaba a tardes anteriores aún no olvidadas.
Sin embargo algo ha cambiado en este equipo y cuando peor estaban las cosas, una falta sin aparente peligro de Miguel, sacada con rapidez entre Filipe y Sergio dio como resultado un centro envenenado del catalán que se fue derecho a la portería. El meta valencianista se comió el balón que entró por la escuadra izquierda, cuando corría el minuto 36.
Tras recortar distancias, el equipo coruñés se volcó buscando el ataque. Así pues Filipe y Sergio quisieron liarla de la misma forma en un corner, que sacó la zaga local con muchos problemas. La posesión era ahora mayoritaria en los últimos momentos de la primera mitad para el Dépor. Fue entonces cuando una gran jugada trenzada llevó el empate al marcador en el minuto 45. Sergio buscó en la banda a Wilhemsson y este le puso un buen centro a Lafita que marcó por tercera jornada consecutiva. Los gallegos igualaban tras ver el partido perdido y se iban al descanso con la moral alta.
La segunda parte siguió la tónica de la primera mitad, con un guión muy parecido, si bien es cierto no hubo goles en la reanudación, el Valencia evidenció una falta de ideas en ataque importante, mientras que el Dépor mostró su mejor faceta defensiva, pese a que contó con más ocasiones que el conjunto de Koeman para llevarse el encuentro.
Hasta el minuto 62, donde Lafita dejó su puesto a Juan Rodríguez, el Deportivo tuvo bastante el balón, buscando jugadas en equipo, apoyándose en un gran Xisco, que intervino en todos los ataques que pudo bajando el balón y cayendo a bandas. Con la entrada del andaluz, el conjunto de Lotina perdió el balón y aguardó a su rival atrás sin mostrar muchas dificultades para defenderse de un mediocre Valencia. Fue pues, con la impotencia de una temporada bastante mala en Mestalla, cuando el público empezó a recriminar a los suyos el espectáculo ofrecido con silbidos.
El entrenador holandés Ronald Koeman, movió banquillo y sentó a Miguel y Silva, para introducir en el campo a Joaquín y Vicente y buscar las bandas. Sin embargo, el cambio no hizo más que quitar las ideas en la creación de ataque, ya que Silva se estaba mostrando como uno de los mejores. Un cansado Xisco dejó su lugar en el minuto 74 a Riki que ocuparía la plaza de nueve y aguantaría importantes balones que permitieron respirar al Deportivo.
Los últimos 15 minutos de encuentro no mostraron mucho. Un Dépor que se conformaba con el resultado y un Valencia inoperante hicieron del juego una lucha entre dos tendencias de entender el fútbol. La del cuadro levantino, jugar a empujones y sin cabeza y la del cuadro galaico, esperar atrás y no perder el balón rápidamente intentando mover el balón con criterio.
Antonio Tomás entro por Sergio, con tarjeta amarilla, a falta de seis minutos para el final. El Valencia pareció darse por vencido y fue el momento en el que el cuadro visitante se pudo llevar el partido, terminando el encuentro en el área del conjunto local. Un remate de Coloccini pudo traer los puntos a la ciudad herculina. El árbitro, que cuajo un regular arbitraje no dejó tiempo para más. Un punto que sabe muy bien para los gallegos y a derrota para los valencianos.
La próxima jornada los enfrentamientos entre rivales directos pueden que una victoria el sábado ante el Madrid abra hueco con el descenso.
Que las cosas ya no son como hace unos meses, cuando el Deportivo encajaba goles y se desquiciaba ya se sabía, pero el cuadro de Lotina lleva dos encuentros sabiendo llevar un partido con un marcador en contra.
El encuentro comenzó exponiendo sobre el tapete lo que se iba a ver durante todo el tiempo de juego. Un Valencia que pese al poco crédito que posee esta temporada, debía ganar para acercarse a puestos europeos y un Deportivo que venía de dos victorias consecutivas a puntuar, mediante un juego basado en las contras rápidas y bien ejecutadas.
Así pues en una de las jugadas de contraataque que derivó en córner, llegó la primera ocasión clara de los herculinos. Sergio botó el saque de esquina y Xisco delante del portero no llegó a empalar, el Dépor avisaba.
Sin embargo, fue el Valencia, que pese a no acercarse a la portería de Aouate el que dio primero. En una jugada afortunada, con una mala colocación de la zaga blanquiazul, un remate de cabeza en semifallo de Arizmendi tras centro de Villa, fue recogido por Mata cuando el esférico semejaba salir fuera del terreno de juego, para introducirlo en la portería del meta israelí. En la primera ocasión valencianista, primer gol.
Pareció tocado el Dépor por el gol local, aunque sin embargo mostró su disposición a igualar el marcador en una ocasión tras un tiro de Filipe, que ejecutó un potente lanzamiento lejano de saque de falta, el balón lo despejó con dificultades Hildebrand.
Cuando el Dépor parecía estar asimilando el tanto, llegó el segundo obra de Villa. Jugada muy parecida al primer gol, Arizmendi centra desde la banda derecha y Villa ante los tres centrales remata sin oposición. La caraja defensiva del cuadro blanquiazul recordaba a tardes anteriores aún no olvidadas.
Sin embargo algo ha cambiado en este equipo y cuando peor estaban las cosas, una falta sin aparente peligro de Miguel, sacada con rapidez entre Filipe y Sergio dio como resultado un centro envenenado del catalán que se fue derecho a la portería. El meta valencianista se comió el balón que entró por la escuadra izquierda, cuando corría el minuto 36.
Tras recortar distancias, el equipo coruñés se volcó buscando el ataque. Así pues Filipe y Sergio quisieron liarla de la misma forma en un corner, que sacó la zaga local con muchos problemas. La posesión era ahora mayoritaria en los últimos momentos de la primera mitad para el Dépor. Fue entonces cuando una gran jugada trenzada llevó el empate al marcador en el minuto 45. Sergio buscó en la banda a Wilhemsson y este le puso un buen centro a Lafita que marcó por tercera jornada consecutiva. Los gallegos igualaban tras ver el partido perdido y se iban al descanso con la moral alta.
La segunda parte siguió la tónica de la primera mitad, con un guión muy parecido, si bien es cierto no hubo goles en la reanudación, el Valencia evidenció una falta de ideas en ataque importante, mientras que el Dépor mostró su mejor faceta defensiva, pese a que contó con más ocasiones que el conjunto de Koeman para llevarse el encuentro.
Hasta el minuto 62, donde Lafita dejó su puesto a Juan Rodríguez, el Deportivo tuvo bastante el balón, buscando jugadas en equipo, apoyándose en un gran Xisco, que intervino en todos los ataques que pudo bajando el balón y cayendo a bandas. Con la entrada del andaluz, el conjunto de Lotina perdió el balón y aguardó a su rival atrás sin mostrar muchas dificultades para defenderse de un mediocre Valencia. Fue pues, con la impotencia de una temporada bastante mala en Mestalla, cuando el público empezó a recriminar a los suyos el espectáculo ofrecido con silbidos.
El entrenador holandés Ronald Koeman, movió banquillo y sentó a Miguel y Silva, para introducir en el campo a Joaquín y Vicente y buscar las bandas. Sin embargo, el cambio no hizo más que quitar las ideas en la creación de ataque, ya que Silva se estaba mostrando como uno de los mejores. Un cansado Xisco dejó su lugar en el minuto 74 a Riki que ocuparía la plaza de nueve y aguantaría importantes balones que permitieron respirar al Deportivo.
Los últimos 15 minutos de encuentro no mostraron mucho. Un Dépor que se conformaba con el resultado y un Valencia inoperante hicieron del juego una lucha entre dos tendencias de entender el fútbol. La del cuadro levantino, jugar a empujones y sin cabeza y la del cuadro galaico, esperar atrás y no perder el balón rápidamente intentando mover el balón con criterio.
Antonio Tomás entro por Sergio, con tarjeta amarilla, a falta de seis minutos para el final. El Valencia pareció darse por vencido y fue el momento en el que el cuadro visitante se pudo llevar el partido, terminando el encuentro en el área del conjunto local. Un remate de Coloccini pudo traer los puntos a la ciudad herculina. El árbitro, que cuajo un regular arbitraje no dejó tiempo para más. Un punto que sabe muy bien para los gallegos y a derrota para los valencianos.
La próxima jornada los enfrentamientos entre rivales directos pueden que una victoria el sábado ante el Madrid abra hueco con el descenso.
sábado, 1 de marzo de 2008
VICTORIA BLANQUIAZUL
El Deportivo consigue los tres puntos en casa al imponerse por 2-1 al Sevilla.
El equipo dirigido por Miguel Ángel Lotina obtiene una importante victoria, la segunda consecutiva en Riazor, que parece haber recuperado su fuerza. Notable la aportación de Wilhelmsson y Lafita en un día en el que todos en general han estado firmes y seguros en sus posiciones.
El Deportivo llegaba a este encuentro con la confianza conseguida al vencer su último partido en casa por 2-0 contra un siempre complicado Espanyol. Los de Lotina habían desplegado un buen juego y mostrado una clara superioridad en el campo y pese a seguir en puestos de descenso los ánimos parecían haber cambiado.
Por su parte el Sevilla aterrizaba en Riazor tras imponerse por un contundente 5-0 al Zaragoza, y situado con 39 puntos en posiciones UEFA.
Ambos equipos saltaban al campo con las pilas cargadas y ansiosos de conseguir los tres puntos para luchar por la permanencia o por conseguir una plaza de Champions en el caso del Sevilla.
En el once blanquiazul destacaba la presencia de Antonio Tomás que sustituía a Sergio con una gripe. Además Lotina eligió al ex sevillista Rodolfo Bodipo para suplir la ausencia de Xisco por lesión. El entrenador de los coruñeses volvió a confiar en Wilhelmsson y Lafita para las bandas, tras haber sido los dos jugadores más destacados en el último partido.
Manolo Jiménez tampoco pudo contar para este encuentro con todos sus chicos. Javi Navarro, Chevantón y Escudé entre otros, se quedaron en Sevilla recuperándose de sus lesiones. A cambio, el técnico andaluz introdujo en el once a Lolo y a Poulsen, este último ausente en el partido anterior por sanción.
El partido comenzó rápido, con tempraneras ocasiones para ambos conjuntos. Antes de cumplirse el minuto cinco los dos equipos habían contado con sendas oportunidades de gol y el árbitro mostraba la primera amarilla a Pablo Amo.
El segundo cuarto de hora del encuentro estuvo marcado por la gran presencia del Sevilla en el área blanquiazul. Un rapidísimo Kanouté apoyado por Koné y Jesús Navas, llegaba insistentemente a la portería defendida por Dudu Aouate.
En el minuto 24, y tras un error defensivo de De Guzman, llegaba el tanto del Sevilla de la mano de Kanouté. Sin embargo, el Deportivo no se vino abajo. Una falta sacada por Filipe Luis dio alas a los coruñeses, que poco después conseguían un penalti a favor gracias a un choque entre Rodolfo Bodipo y Maresca.
Wilhelmsson fue el encargado de anotar la pena máxima en el minuto 34. De este modo el sueco marcaba su primer tanto con la camiseta blanquiazul. Con la llegada de este gol y el empate a unos en el marcador, el Depor se enchufaba al partido.
La primera parte finalizaba con la presencia destacada sobre el campo de Wilhelmsson, que además de anotar el penalti estuvo presente en buena parte de las acciones ofensivas.
El segundo tiempo arrancaba insulso tanto por parte de los coruñeses como de los sevillistas. Ambos se mostraban comedidos y temerosos de recibir un tanto en los primeros instantes de la segunda mitad.
En el minuto 64 y con una perfecta jugada ensayada el Depor marca el 2-1. Una falta que toca Wilhelmsson para Antonio Tomás, que se encarga de poner el balón en el área a pies de Lafita, que es quien finalmente anota el gol de la victoria deportivista.
A partir de este momento los de Lotina se crecen y pese al carrusel de cambios mantienen el dominio del encuentro. Riki entra por Bodipo en el 78 y da aire al ataque blanquiazul. A partir de este momento el Deportivo aguanta la presión del Sevilla y se aproxima con peligro al área rival gracias las bandas, importantes en el día de hoy, con un sobresaliente Lafita y un oportuno Wilhelmsson.
A falta de cinco minutos para el final del partido entra al campo Juan Carlos Valerón. Se despide entre aplausos al autor del segundo tanto, Lafita. Estos últimos instantes son aprovechados por el Sevilla que busca el empate con una peligrosa falta ya en el descuento.
El partido acaba con abrazos y risas entre los jugadores. En las gradas se presencian bufandas en lo alto y cánticos de apoyo para celebrar la victoria blanquiazul. Tres puntos que se quedan en casa y sirven al Deportivo para situarse en la décimo tercera posición a falta de que se juegue el grueso de partidos el domingo.
El equipo dirigido por Miguel Ángel Lotina obtiene una importante victoria, la segunda consecutiva en Riazor, que parece haber recuperado su fuerza. Notable la aportación de Wilhelmsson y Lafita en un día en el que todos en general han estado firmes y seguros en sus posiciones.
El Deportivo llegaba a este encuentro con la confianza conseguida al vencer su último partido en casa por 2-0 contra un siempre complicado Espanyol. Los de Lotina habían desplegado un buen juego y mostrado una clara superioridad en el campo y pese a seguir en puestos de descenso los ánimos parecían haber cambiado.
Por su parte el Sevilla aterrizaba en Riazor tras imponerse por un contundente 5-0 al Zaragoza, y situado con 39 puntos en posiciones UEFA.
Ambos equipos saltaban al campo con las pilas cargadas y ansiosos de conseguir los tres puntos para luchar por la permanencia o por conseguir una plaza de Champions en el caso del Sevilla.
En el once blanquiazul destacaba la presencia de Antonio Tomás que sustituía a Sergio con una gripe. Además Lotina eligió al ex sevillista Rodolfo Bodipo para suplir la ausencia de Xisco por lesión. El entrenador de los coruñeses volvió a confiar en Wilhelmsson y Lafita para las bandas, tras haber sido los dos jugadores más destacados en el último partido.
Manolo Jiménez tampoco pudo contar para este encuentro con todos sus chicos. Javi Navarro, Chevantón y Escudé entre otros, se quedaron en Sevilla recuperándose de sus lesiones. A cambio, el técnico andaluz introdujo en el once a Lolo y a Poulsen, este último ausente en el partido anterior por sanción.
El partido comenzó rápido, con tempraneras ocasiones para ambos conjuntos. Antes de cumplirse el minuto cinco los dos equipos habían contado con sendas oportunidades de gol y el árbitro mostraba la primera amarilla a Pablo Amo.
El segundo cuarto de hora del encuentro estuvo marcado por la gran presencia del Sevilla en el área blanquiazul. Un rapidísimo Kanouté apoyado por Koné y Jesús Navas, llegaba insistentemente a la portería defendida por Dudu Aouate.
En el minuto 24, y tras un error defensivo de De Guzman, llegaba el tanto del Sevilla de la mano de Kanouté. Sin embargo, el Deportivo no se vino abajo. Una falta sacada por Filipe Luis dio alas a los coruñeses, que poco después conseguían un penalti a favor gracias a un choque entre Rodolfo Bodipo y Maresca.
Wilhelmsson fue el encargado de anotar la pena máxima en el minuto 34. De este modo el sueco marcaba su primer tanto con la camiseta blanquiazul. Con la llegada de este gol y el empate a unos en el marcador, el Depor se enchufaba al partido.
La primera parte finalizaba con la presencia destacada sobre el campo de Wilhelmsson, que además de anotar el penalti estuvo presente en buena parte de las acciones ofensivas.
El segundo tiempo arrancaba insulso tanto por parte de los coruñeses como de los sevillistas. Ambos se mostraban comedidos y temerosos de recibir un tanto en los primeros instantes de la segunda mitad.
En el minuto 64 y con una perfecta jugada ensayada el Depor marca el 2-1. Una falta que toca Wilhelmsson para Antonio Tomás, que se encarga de poner el balón en el área a pies de Lafita, que es quien finalmente anota el gol de la victoria deportivista.
A partir de este momento los de Lotina se crecen y pese al carrusel de cambios mantienen el dominio del encuentro. Riki entra por Bodipo en el 78 y da aire al ataque blanquiazul. A partir de este momento el Deportivo aguanta la presión del Sevilla y se aproxima con peligro al área rival gracias las bandas, importantes en el día de hoy, con un sobresaliente Lafita y un oportuno Wilhelmsson.
A falta de cinco minutos para el final del partido entra al campo Juan Carlos Valerón. Se despide entre aplausos al autor del segundo tanto, Lafita. Estos últimos instantes son aprovechados por el Sevilla que busca el empate con una peligrosa falta ya en el descuento.
El partido acaba con abrazos y risas entre los jugadores. En las gradas se presencian bufandas en lo alto y cánticos de apoyo para celebrar la victoria blanquiazul. Tres puntos que se quedan en casa y sirven al Deportivo para situarse en la décimo tercera posición a falta de que se juegue el grueso de partidos el domingo.
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